L' anima sparita

L' anima sparita

miércoles, 26 de mayo de 2010

adiós

A la orilla de un beso a media luz, en la penumbra de unos ojos lejanos, tan lejanos como el otro lado del mundo. Un abrazo frío pero largo me anuncia el adiós, inevitable despedida. Sonrío al mirarte a los ojos y reflejarme en ellos; sonrío con ganas de llorar realmente. Jamás creí que este día llegaría, nunca pensé en este día como una posibilidad, sino como una pesadilla que no quería en mis horas de sueño... ahora es una pesadilla en mis horas en vela.

Acaricié tus cabellos atrapando su esencia en mis manos, atrapando tu alma entre mis dedos... ¿Realmente tienes que irte? Una lágrima rodó por mi mejilla, el miedo de no tenerte en mi futuro... de ir perdiéndote en mi presente... no quiero que dejes de estar... no quiero que dejes de vivir en mi mente y cuerpo, no quiero vivir de recuerdos, que de recuerdos he vivido mucho... Siento la necesidad de susurrarte al oído mi miedo a perderte, pero tus ojos me han dicho cuanto te duele partir... cuán terrible sería pedirte que te quedaras... No, yo sé que no debo decir nada. Beso tu pecho al descubierto entre los botones de tu camisa y levantas mi barbilla. Un beso en la frente y tu mano recorriendo mi mejilla, bajando por mi cuello y rozando mi brazo... tomas mi mano y la aprietas con fuerza...

Ya no hagas más difícil tu partida, que yo intento ya no hacerte más difícil la despedida... Sonrío nuevamente con ese gesto que desearía romper en llanto... Dos lágrimas escapan de mis ojos y giro mi torso para que no me veas llorar. Seco las lágrimas... cuando vuelvo mi mirada, te has ido... Y yo di rienda suelta a las lágrimas que dejaron de contenerse en mis ojos...

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