L' anima sparita

L' anima sparita

lunes, 10 de mayo de 2010

A simple vista...

Un año sin verte y pareciera que jamás nos hubiéramos conocido. Zapatos nuevos, estilo nuevo, vocabulario tan extravagante y extraño. Por un momento dudé realmente conocerte, tuve que mirarte de nuevo, detenidamente, debajo de esas capas de maquillaje, detrás de esas ropas que gritaban estar en un cuerpo que no se sentía a gusto con ellas.
Nos saludamos, tu voz incluso sonaba tan distinta, tus gestos, una pobre imitación de aquéllos que tu amiga empleaba con tanta soltura. Tu pose de niña snob no concordaba con el vago recuerdo que tenía de tí, tu sonrisa era una máscara de mala calidad conseguida en algún mercado. Lo único reconocible en tí era esa mirada ávida por conocer, necesitada de un brazo protector, de una guía. Esa mirada que se perdía entre la gente, esperando encontrarse a sí misma. Supongo que en tu amiga creíste encontrarte... pero lo único que se refleja de tí en ella, es el vacío de tu alma.

Tus ojos aún tienen ese brillo que te hacían una persona única, tan auténtica que parecías un imán de gente; ahora repeles a quien se te acerca... incluso a quien alguna vez fue tan íntimo tuyo.

Algunas veces siento que reconozco tu cara, pero tus actitudes me dicen que no eres quien creo. Después te miro fijamente y encuentro en tus ojos la verdad: eras esa persona a quien tanto quise, pero hoy eres tan diferente que no puedo reconocerte a simple vista... y dudo que puedas hacerlo tú.

Te quise mucho, no lo negaría... pero ya no eres ni la mitad de la persona que eras.

No hay comentarios:

Publicar un comentario