L' anima sparita

L' anima sparita

sábado, 8 de mayo de 2010

Hoy

Esta mañana desperté con un aire renovado, como si mi vida debiera tomar un rumbo nuevo. Ya basta, me dije. Había sido suficiente de lágrimas, sufrimiento y tristeza por demás inútiles, por demás estúpidas.
Incluso me había despertado poco antes de que el despertador sonara, mucho antes en realidad. Después del ritual matutino y obligado para salir al trabajo, me di cuenta que no le extrañaba realmente. Que el sentimiento que había guardado era más hacia las memorias que a la persona misma. La nostalgia nubló repentinamente mi vista, pero se desvaneció al instante.

Mi paso seguro, mi mirada al horizonte, mi sonrisa sincera; todo era parte de un nuevo comienzo. Que me devolviera todo aquello que alguna vez dejé en su hogar, jamás hubiera sido tan placentero como en ese instante. Habíamos cerrado el ciclo, por fin, habíamos dejado el pasado en el pasado. Al fin comenzaba a ver que mi camino tenía destellos de una luz que no creí jamás ver... Finalmente, logramos superar el pasado... nuestro pasado.

Hoy desperté con la firme convicción de que no hay ser que necesite para existir que los huesos y la carne que me sostienen... Nada más.

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