En el espejo un te quiero con marcador rojo de pizarrón blanco que jamás quise borrar, porque quise creer que mientras estuviera ahí, me querrías... Ahora empiezo a creer que debo cambiar la luna del espejo, el espejo mismo, la cómoda, el buró, la cabecera de la cama... Ahora empiezo a creer que debo cambiarlo todo o quemarlo todo, para intentar así, borrar tu recuerdo.
Abrir y cerrar los cajones aún me parece una labor titánica que me hace dudar de mí y mi fuerza mental que se externa y, al intentar abrir el cajón, mis ojos se llenan de lágrimas y mis manos no pueden con el peso del mueble.
La razón de tu partida aún es confusa, aún es inexplicable de dónde surgió la idea de alejarte de mi vida. Sin embargo, mi estupidez de dejar mi bienestar después del tuyo, me obligó a encoger la mano que estaba a punto de estirar para sostenerte del brazo y decirte "no te vayas". ¿Realmente fue esa ideología la que me hizo detenerme o fue el miedo al rechazo? Ese miedo que siempre tuve y siempre callé ante ti, porque siempre quise ser fuerte para tus ojos, para mantener tu sonrisa en esos labios que me invitaban cada noche a beber de ellos, elhixir prohibido para cualquiera, excepto para mí.
¿Hacia dónde fuiste y por qué no puedo ir contigo? Tu adiós sigue resonando en mi mente como si lo repitieras una y otra vez, sin inflexión cansada en la voz, simplemente, dices adiós. Detrás de ese adiós sólo puedo leer tu insatisfacción. Creo haberme vuelto el lastre que siempre dijiste odiar en las relaciones de pareja. Por querer evitar justamente tu hartazgo, lo alcancé incluso más rápido de lo que esperaba... Te extraño.
Y no sólo mis ojos preguntan por ti, sino que mis manos, mis labios, mi piel me agobian con la misma pregunta a horas y deshoras... Con y sin husos horarios, o simplemente, con horarios propios, pero siempre preguntan con ese gélido silencio de tu ausencia. Te extraña cada fibra de mi, y cada molécula de los muebles de la casa... ¡Hay que quemarlos todos!
¿Dónde está ese para siempre que decíamos después del te amo callado por un beso que, más que travieso era ilegal? ¿Por qué te llevaste contigo los cuentos de hadas, mi cuento de hadas favorito donde los protagonistas eran personajes burdos de tí y de mí? ¿Dónde está el país de los sueños que me has intercambiado por este país de pesadilla del que no puedo despertar?
La muerte va más allá de lo que el ser humano comprende. No sólo se trata de lo orgánico, donde las células mueren, los pulmones, el cerebro, el corazón dejan de servir... ¿Dejas de extrañar después de la muerte? Quiero la muerte orgánica si me concede olvidarte, porque ni quemando el mundo entero logro borrarte de mí.
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