L' anima sparita

L' anima sparita

viernes, 1 de enero de 2010

Mármol

Te miré de reojo, no quise parecer impertinente, ¿sabes? y con tanto ruido y tanta gente, no me atrevía a acercarme y después de un momento, no pude evitarlo y no importándome nada, te dí un beso... Me importó un carajo que tu novio nos viera, que sus amigos estuvieran presentes; que días antes te hubiera entregado un anillo de compromiso... Sabía que tenías que ser mía... y yo sería para tí.

Esperaba tu reacción: una bofetada que me recordaría el respeto que debía tenerle a las demás personas, un puntapié que me alejara de tí, o la súplica en tus ojos que me haría entender que no deseabas que estuviera allí; sin embargo, tus labios y los míos estuvieron unidos más tiempo del que yo esperaba. Incluso creí que era inminente el golpe que recibiría de tu prometido al darse cuenta del movimiento que había hecho pero no recibí ninguna objeción.

Al separarme de los labios de miel que tienes, sonreí con un poco de vergüenza en mi ser, con la piel ruborizada; pero antes de que pudiera decir palabra, tomaste tu mano izquierda con la derecha, hiciste un delicado movimiento y tocaste el pecho de tu prometido... Le habías guardado el anillo en el bolsillo delantero de la camisa.

Acto seguido, me tomaste de la mano, y me invitaste a salir corriendo del ruido y la conmoción que los bares causan. Después de alejarnos de aquél lugar, nos escondimos en un callejón que poca luz recibía de la luminaria de la calle, tomaste mi mano y me besaste una y mil veces, y con cada beso, te entregaba parte de mi corazón y mi alma... Jamás olvidaré las sensaciones que causaste en mí.

Tu piel, un mármol pálido en donde quería crear con mis manos las más bellas esculturas... Tus labios me invitaban a besarlos mil veces más... Tus ojos me pedían más de ese momento... Yo no pude parar... Me excitaba tanto con el olor de tu piel y tu respiración entrecortada, que me era difícil detenerme.

-Es la primera vez que estoy con una mujer- dijiste apenada.
- Lo sé- dije- por eso te amé desde que te vi.

1 comentario:

  1. Sólo lo diré una vez más...las mujeres son del diablo, ningún amor me ha matado más que el de una mujer.

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