La vida me ha llevado por caminos lúgubres, vacíos. Solitarios. La vida me ha colmado de lámparas y velas y celulares con luz; la vida me ha puesto en el camino piedrecitas, ramas y hojarazca y también me ha tocado uno que otro tropezón.
He aprendido a caer, he aprendido a llorar y he aprendido que el dolor es sólo una parte del camino. También el cansancio, la desesperanza y el olvido, así como la falta de motivación, la falta de amor y la confusión y la disyuntiva de seguir caminando o parar y querer volver o simplemente, comenzar a juntar ramas para crearse una casa, almacenar fibras para tejerse harapos y recolectar frutos y hacer pruebas entre lo que puede matarnos de lo que puede aliviarnos un dolor de estómago, una migraña o un mal de amores.
El camino cada día parece más largo, más pedregoso y enredado. A veces siento que no avanzo, otras que avanzo miles de kilómetros y las más, que camino en círculos. Se llegan épocas difíciles. Comienzo a sentir frío y, por si fuera poco, mi boca está seca, mis entrañas se comen a ellas mismas y yo no sé si robarle una hoja al roble o morder la corteza del ciprés.
Me he cansado. Ya caminé, ya troté y ya corrí, los días se hacen noches, las noches se hacen días y yo me hago vieja sin encontrar una salida. No sé si es martes o domingo, a veces el follaje de las copas tan abundantes me prohíbe ver el cielo y otras, pareciera que los árboles se cansaron de florecer. Troncos viejos, tirándose al olvido. A veces siento un rayo de sol sobre mi frente y otras más, termino bañada por la lluvia que no sé si es por un norte o por un frente frío.
No tengo equipo de supervivencia. Me mandaron a la guerra y me dejaron sin fusil. Me pusieron en el camino amarillo y me quedé sin zapatos rojos, sin león y sin hombre de hojalata. No tengo brújula ni cerillos y mi celular no tiene cámara para documentar mis andares. Si acaso tengo las luminarias que me trajo la vida y muchas ganas de salir de este bosque que pareciera no tener fin.
Es así mi vida, es así mi estancia en este mundo y, curiosamente, mi corazón vive de la misma manera: sequías, lluvias, chubascos, neblinas y brisas. Luz y obscuridad, noches de olvido y días solitarios, verde hoja, verde olivo, verde bandera. Marrón. Negro.
Mi corazón pasó por estaciones, por ventarrones, obstáculos y, si he de ser sincera, ganaría una medalla de platino si es que las hubiera, por su perseverancia, su fuerza y el amor que siempre se ha permitido regalar.
Este corazón que tanto se ha marchitado, que tantas veces se ha rendido, que tantas veces se ha inundado con lágrimas de coraje o dolor. Este cuenco de virtudes y defectos, este remanso de agua pura y de viejos recuerdos, el mismo que he decidido entregarte, es el que ha estado conmigo la vida entera y tal vez un poco más y ahora, ahora quiere compartirse contigo, quiere enredarse con tus ideas, quiere enamorarse de tu piel, de tus creencias, ilusionarse con tus sueños y compartir contigo las alegrías que te florezcan y tristezas que te inunden, quiere ser tuyo. Tuyo quiere vivir y tuyo quiere morir. Quiere completarse contigo y nunca más tener que dejarte ir. Este corazón quiere vivir sus sequías y su abundancia enteramente contigo.
Es así como mi joven y lastimado corazón me saca ventaja, mucha ventaja. Dejó de temer, dejó de querer alumbrarse el camino con cerillos o chispas de encendedor. Te encontró a ti, se acompaña de ti, te ama a ti. Se ha dado cuenta de la verdad y siempre te ha de repetir "Quiero fotos contigo, quiero recuerdos contigo. Quiero mi vida contigo", sabiéndose tuyo, sabiéndote de él... En ti.
sábado, 4 de agosto de 2012
lunes, 16 de julio de 2012
Les amantes de minuit
Su recámara se vistió de noche, las paredes se impregnaron de obscuridad y la piel de ambas, se llenó de ternura. Su piel se deslizaba bajo sus manos, sus senos se hundían entre sus labios. La expresión más nítida del amor destilaba de sus poros, la música de la pasión emanaba de sus gargantas.
Eran ellas, cómplices de un mismo ardor, de una misma pasión, de un mismo amor. Cómplices del crimen de amarse en penumbras, de amarse en intensidades desconocidas y seguramente criticadas ante los ojos de una sociedad que juzga todo aquello que le parece antinatural.
Sus ojos ardían con el fulgor que sus manos interpretaban en el dulcísimo instrumento ajeno, en el cuerpo de la otra que se contoneaba y se arqueaba con el ritmo que llevan las olas en la mar, el ritmo que llevan sus dedos sobre su piel, el ritmo que llevan los besos sobre su labio inferior, con el ritmo que marca una lengua de fuego buscando extinguirse en la boca de la otra.
Dulce tentación, dulces son sus besos y dulce también es la tortura de sentir que sus manos recorren su cuerpo de a poco, esperando el momento de acercarse a su sexo para acariciarlo tiernamente minutos después, despertando en ella un sinfín de emociones, sensaciones y deseos que parecerían impuros, pero sólo son el reflejo en piel y carne del amor más puro del deseo más sincero, de la pasión más cristalina.
Acurrucada sobre su abdomen le canta su amor, le dice sus sueños, le cuenta sus sonrisas, mientras que sus dedos dibujan patrones sobre su pecho, patrones que no tienen sentido y que lo tienen al mismo tiempo. Con sus labios sobre sus muslos comienza a copiar el dibujo de sus ojos, lo dilatado de sus pupilas, lo brillante de su mirada.
Con cautela, le besa las mejillas, con cautela, le muerde los labios, con cautela le araña los hombros y la espalda y con cautela y casi en un suspiro le dice que la ama. El susurro que pende de un hilo de voz, que se filtra entre sus labios lleva el nombre de la otra, lleva el aroma y el color de los ojos de su amante, lleva su luz, su risa, su pensar. Lleva su piel, sus ganas, su carisma y su desdén. Ese "te amo" lleva en cada una de las letras pronunciadas, mil millones de características de su amante.
Y la lengua cual pincel escribe sobre su espalda su nombre, y las manos como tenazas arrugan las sábanas. El frío de la noche las abraza, pero es el calor de sus cuerpos que las abrasa, que las consume, que las absorbe y las abstrae del tiempo, del espacio, del color, del dolor y de sus manías. Incluso las enajena de sus cuerpos, de esas prisiones de piel y hueso que las corrompe y las enclaustra al mismo tiempo para volverse un sólo ser, un sólo amor. Un sólo amor.
Las amantes de noche despiertan de día, viven las tardes, disfrutan amaneceres, añoran los atardeceres y se prometen pizcas de amor que guardan en frascos que avientan al mar de los sueños que las dividen, con la esperanza de que algún día, los frascos crucen el mar, bañados de sal y compartan su vida desde entonces hasta el final.
miércoles, 11 de julio de 2012
Irracional
Pienso y te pienso y te vuelvo a pensar. Todos mis recuerdos tienen tu nombre, todas mis sonrisas llevan tu voz y por si fuera poco, todo lo que me sonroja lleva tu tacto, tu dulce y tierno tacto al contacto con mi piel. ¿Será que el destino se ha equivocado? Me lo pregunto a menudo al darme cuenta que estás a mi lado. Que seas tú, la creación más perfecta en todo sentido posible, quien se encuentra conmigo, que se encuentra en mi vida, que se ha dignado a mirarme y a besarme y abrazarme como nunca nadie lo había hecho antes.
Dicen que los amores pueden ser como el oleaje del mar, violentos y destructivos o tranquilos y agradables, pero que tarde o temprano, como toda ola, así como vienen, se van. Yo prefiero pensar que el tuyo es un oleaje tranquilo, agradable, cristalino... Tan calmado que las olas que se van, son las mismas que el oleaje acerca nuevamente a la playa hasta el infinito. Quiero que tu amor sea infinito. Quiero que mi amor sea incontenible, indefinible, incansable.
Pienso y te pienso y te vuelvo a pensar. Todo mi mundo comienza y termina en ti. No es que desee exagerar, no es que sea una invención. De verdad hoy siento que te amo más, un poco más, un mucho más. ¿Quién necesita saberlo realmente? Sólo yo puedo sentirlo y sólo tú podrás presenciar mis intentos por demostrártelo. ¿Qué más da si el mundo lo entiende? ¿Qué más da si la vida se acaba? Si es a tu lado, amor, podría hacer los cinco minutos más placenteros e interminables de mi existencia.
No me basta con pensarte, quiero verte, quiero abrazarte, quiero besarte, quiero quererte, amarte y dar de mí lo mejor que tenga. No me basta con escribirte lo que pienso, lo que siento, deseo demostrártelo con cada día que pase, en cada minuto que tengamos, por todas las eternidades que vivamos juntas. Quiero ser tu amor, tu compañera, tu amiga, tu cómplice... Quiero quererte, quiero amarte, quiero tenerte en mi vida y tenerme en la tuya.
Pienso y te pienso y te vuelvo a pensar. Aún con los mares, aún con los recuerdos, aún con los abrazos no dados, te quiero, te amo, te recuerdo y todo regresa al orden que debía tener.
Dicen que los amores pueden ser como el oleaje del mar, violentos y destructivos o tranquilos y agradables, pero que tarde o temprano, como toda ola, así como vienen, se van. Yo prefiero pensar que el tuyo es un oleaje tranquilo, agradable, cristalino... Tan calmado que las olas que se van, son las mismas que el oleaje acerca nuevamente a la playa hasta el infinito. Quiero que tu amor sea infinito. Quiero que mi amor sea incontenible, indefinible, incansable.
Pienso y te pienso y te vuelvo a pensar. Todo mi mundo comienza y termina en ti. No es que desee exagerar, no es que sea una invención. De verdad hoy siento que te amo más, un poco más, un mucho más. ¿Quién necesita saberlo realmente? Sólo yo puedo sentirlo y sólo tú podrás presenciar mis intentos por demostrártelo. ¿Qué más da si el mundo lo entiende? ¿Qué más da si la vida se acaba? Si es a tu lado, amor, podría hacer los cinco minutos más placenteros e interminables de mi existencia.
No me basta con pensarte, quiero verte, quiero abrazarte, quiero besarte, quiero quererte, amarte y dar de mí lo mejor que tenga. No me basta con escribirte lo que pienso, lo que siento, deseo demostrártelo con cada día que pase, en cada minuto que tengamos, por todas las eternidades que vivamos juntas. Quiero ser tu amor, tu compañera, tu amiga, tu cómplice... Quiero quererte, quiero amarte, quiero tenerte en mi vida y tenerme en la tuya.
Pienso y te pienso y te vuelvo a pensar. Aún con los mares, aún con los recuerdos, aún con los abrazos no dados, te quiero, te amo, te recuerdo y todo regresa al orden que debía tener.
martes, 19 de junio de 2012
Solemne/ Resuelto
Tengo el corazón armado, no con bayonetas ni con rifles ni con piedras o palos. Tengo el corazón armado con versos, con caricias con besos y delicias, con amor. Con mucho amor. Tengo el corazón armado y tú le has dado el arsenal con el que cuenta. Tú le has dado los recursos suficientes, incluso más de los necesarios para defenderse y sin embargo, ante ti es uno más, vestido de civil, con las ropas más comunes, con las prendas más sencillas. ¿Por qué? Porque mi corazón ya no tiene miedo de amarte, porque mi corazón está dejándose libre; porque ha descubierto que contigo no necesita una armadura que le proteja, porque eres tú su más grande protectora.
Mi corazón- coraza se ha dejado de protecciones absurdas, pues ahora te tiene a ti. Es libre y te ama libremente, decididamente, intempestivamente, estúpidamente. Enteramente. Indudablemente. Te ama de todas las formas posibles y de las imposibles también, te ama con tiempo y sin relojes. Este corazón se ha encontrado a sí mismo, ya no se busca cada día frente al espejo. Ya quitó todos los anuncios de los postes y las farmacias, se ha encontrado a sí mismo al saberse al menos una sombra en tus pupilas, un vago recuerdo de tu mente, un beso fantasma en tus labios.
Este corazón está exhaltado, exhaltado y alegre. Se siente joven, se siente pleno, se siente amado. Se siente único. Se sabe entregado, enamorado y sano. Volvió a la vida, volvió a creer, vuelve a amar. Está en tus manos. De tus manos se alimenta, en tus ojos se refleja, en tu regazo duerme, entre tus brazos es libre. Corazón silvestre que buscaba su hábitat y lo ha encontrado en tu esencia. Encontró su primavera en tu cálido aliento, su morada en tu pálida piel, se resguarda del invierno cerca de tu pecho y el otoño lo disfruta sobre tus hombros.
Tengo un corazón resuelto. Ha resuelto amarte y venerar cada momento que tenga a tu lado, alabar cada uno de los días que pueda acompañarte, perderse en tu mirada y besarte la consciencia. Que ha resuelto trabajar por el presente que tiene contigo hoy, a dedicar cada sonrisa a la conservación de lo más importante que ha llegado a su existencia: Tú.
martes, 12 de junio de 2012
No te vistas todavía
No te vistas todavía. Déjame contemplar tus cabellos enmarañados antes de que los cubra el rocío matinal. Afuera está haciendo frío, pero el calor de tu piel me arropa.
No te vistas todavía. Déjame mirar el castaño profundo de tus ojos antes de que los escondas detrás de tus anteojos. Afuera está el ruido, pero tu silencio me cautiva.
No te vistas todavía. Déjame perderme en tu sonrisa antes de que la máscara de la indiferencia se pose sobre ella. Afuera el mundo es implacable, pero tu cariño me da paz.
Por favor, no te vistas todavía. Déjame disfrutar tus hombros desnudos que serán cubiertos por el peso de la sensatez que uno debe simular. Afuera la gente hiere, tu calidez me sana.
Te ruego, no te vistas todavía. Déjame embelesarme con tu abdomen, con tus senos descubiertos antes de que los escondas debajo de las pesadas ropas que resguardan tu bendito cuerpo. Afuera el frío cala los huesos, pero tus besos me devuelven el calor que ansío.
Por lo que más quieras, no te vistas todavía. Déjame besar de nuevo tus piernas antes de que las cubras con el pudor de la sociedad entera. Afuera el mundo juzga, pero tus labios me consuelan.
Te lo pido, no te vistas todavía. Déjame escuchar tu hermosa voz antes de que la escondas detrás de un dejo de apatía. Afuera el mundo es sordo, tus oídos siempre atentos escuchan mis tonterías.
¿De qué forma debo pedirte que no te vistas todavía? Aún quiero besar tu aura, besar tu escencia, besar tus labios, tus manos, tu cuerpo. Déjame contemplarte desnuda de cuerpo, desnuda de alma, que afuera el mundo mata... Contigo aún me siento viva.
No te vistas todavía. Déjame mirar el castaño profundo de tus ojos antes de que los escondas detrás de tus anteojos. Afuera está el ruido, pero tu silencio me cautiva.
No te vistas todavía. Déjame perderme en tu sonrisa antes de que la máscara de la indiferencia se pose sobre ella. Afuera el mundo es implacable, pero tu cariño me da paz.
Por favor, no te vistas todavía. Déjame disfrutar tus hombros desnudos que serán cubiertos por el peso de la sensatez que uno debe simular. Afuera la gente hiere, tu calidez me sana.
Te ruego, no te vistas todavía. Déjame embelesarme con tu abdomen, con tus senos descubiertos antes de que los escondas debajo de las pesadas ropas que resguardan tu bendito cuerpo. Afuera el frío cala los huesos, pero tus besos me devuelven el calor que ansío.
Por lo que más quieras, no te vistas todavía. Déjame besar de nuevo tus piernas antes de que las cubras con el pudor de la sociedad entera. Afuera el mundo juzga, pero tus labios me consuelan.
Te lo pido, no te vistas todavía. Déjame escuchar tu hermosa voz antes de que la escondas detrás de un dejo de apatía. Afuera el mundo es sordo, tus oídos siempre atentos escuchan mis tonterías.
¿De qué forma debo pedirte que no te vistas todavía? Aún quiero besar tu aura, besar tu escencia, besar tus labios, tus manos, tu cuerpo. Déjame contemplarte desnuda de cuerpo, desnuda de alma, que afuera el mundo mata... Contigo aún me siento viva.
domingo, 27 de mayo de 2012
En cuatro tiempos
1. Efecto sorpresa.
Pasó el primer mes tan rápido que ni lo sentí. La vi por primera vez, besé sus labios en la estación de autobuses y me fascinó su manera de mirar. Sus ojos estaban en los míos, leía cada palabra que quería decirle incluso antes de que saliera de mis labios. Desperté a su lado, con risas y a mitad de la noche. Sus ideas y mi loca cabeza hacían la mancuerna perfecta para no querer dormir. De historias, recuerdos y caricias se llenaron nuestras noches y las tardes nos recordaban que debíamos dormir de vez en vez. Sus padres conocieron a los míos y los míos se familiarizaron mucho con los suyos. Un mes lleno de alegrías y muchas sorpresas. Adopté a un hijo suyo, adoptó a una hija mía. Comenzamos una familia llena de cursilerías y ocurrencias. Amor empezaba a llamarse el juego que dos desconocidas comenzaban a jugar...
2. Viajes
El segundo mes comenzó igual de increíble y empalagoso que el primero. Un viaje juntas estaba planeado y al final no se pudo, pero eso no mermó ni medianamente el cariño que por ella sentía (y siento). Me hizo valorar más el tiempo que se conectaba, el tiempo que estaba ahí, presente aunque no conversáramos. Supongo que por eso, a su regreso y con mil cosas por hacer, me sentí un poco rara al no estar en contacto con ella como antes. Había olvidado que para cuando nos hicimos novias, ella aún estaba de vacaciones, había olvidado que tenía (y tiene) una vida desde mucho antes de que yo apareciera en ella. Sin querer, hice demasiada presión y demasiado drama. No debí, lo sé. De hecho aún me acuerdo y aún me enojo conmigo por andar haciendo tanta tormenta dentro de un vaso de agua. Supongo que siempre he sido así, pero una cosa es dejarse fluir y otra muy diferente es dejarse llevar por la enferma necesidad de hacer drama de lo bueno y malo que sucede. Aún después de los baches, logramos pasar el segundo nivel. Como si se tratara de un juego de video, el asunto se pone cada vez más interesante y difícil. No, no es drama, pero tomando en cuenta el asunto fisiológico y los ciclos comunes de los seres vivos pues, nunca hay que dar todo por sentado.
3. Turbulencia
Creí que claudicaría, creí que se alejaría después de haber demostrado mi enferma necesidad de apapacho constante. No se fue. Y el mundo no tiene ni la más remota idea de cuánto me alegra que aún esté en mi vida. Ha sido un mes pesado porque no la he visto con la frecuencia que sería maravillosa y porque cada cuál tiene problemas de los que la otra no estaba del todo consciente. No, no es malo, es un proceso de adaptación. Aún así, es bonito ver cómo sientes que creces con esa persona. No puedo decir que soy una persona estable ni normal; sin embargo, gracias a ella he aprendido a ser un poco (tal vez muy poco) berrinchuda y dejar de lado la dependencia que, alguna vez, me hizo creer que esa era la base de una vida en pareja feliz. ¡Grave error! He aprendido tantas cosas a su lado y no he encontrado la forma de agradecerle tanto. Si bien creo encontrarla, siempre termina haciendo algo majestuoso y nuevamente me siento en deuda con ella. La amo a cada instante, la recuerdo siempre y la bendigo a cada segundo. Es tan perfecta aún con sus imperfecciones. No, no la pongo en un altar, le pondré uno algún día, quizás. Pero por el momento, sé que ha valido la pena estar con ella en nuestro aquí, nuestro ahora. Empezando un "para siempre" que podría durarnos tres días más o una eternidad. No quiero pensar mucho en eso ahora, porque sería predisponerme a lo que no conozco: El futuro. Sin embargo, admito que ese futuro del que hablo, me encantaría pasarlo con ella, el futuro a corto, mediano y largo plazo. La quiero en mi vida, la amo en mi vida.
4. Indefinido.
Hoy que empieza a correr el cuarto mes más feliz de mi vida, sólo puedo agradecerle a esa hermosa mujer que hace 4 meses me dijo que sí quería construir conmigo un "nosotras" todo lo que hace. Toda la magia que ha traído a mi vida (y no sólo hablo de Harry Potter), de las cosas que me ha enseñado, de las cosas que hemos vivido. Hoy sólo puedo ofrecer mi vida y todo lo que tengo en posesiones para ella, desde mis tres pesos hasta mis sueños que están firmados con su nombre y el mío. Hoy le ofrezco mi existencia, mi voz, mi risa. Le ofrezco incluso mis tonterías para antes de dormir y mis cuentos más extraños que tengo guardados sólo para ella. Hoy estoy casi segura que lo nuestro ha sido una muy grata coincidencia, pues a pesar de la falta de personas en común o de vivir en universos tan distintos, logramos que el suyo y el mío se juntaran como un diagrama de Venn... Ñoñamente platicamos por horas sobre palabras u ocurrencias frikis que sólo ella o yo podríamos tener, pero justo por eso la amo, porque entiende perfectamente lo que soy y cómo soy... La amo porque aún con eso, me ama de vuelta.
Te amo, mi vida. Gracias por darme la oportunidad de construir contigo un presente que nos podría llevar a un muy bello futuro. Te amo, hermosa, por ser quien eres, justo como eres te amo. Jamás me cansaré de decirte lo mucho que me encantas, lo mucho que te admiro y lo mucho, muchísimo que te amo... Desde siempre y para siempre...
Pasó el primer mes tan rápido que ni lo sentí. La vi por primera vez, besé sus labios en la estación de autobuses y me fascinó su manera de mirar. Sus ojos estaban en los míos, leía cada palabra que quería decirle incluso antes de que saliera de mis labios. Desperté a su lado, con risas y a mitad de la noche. Sus ideas y mi loca cabeza hacían la mancuerna perfecta para no querer dormir. De historias, recuerdos y caricias se llenaron nuestras noches y las tardes nos recordaban que debíamos dormir de vez en vez. Sus padres conocieron a los míos y los míos se familiarizaron mucho con los suyos. Un mes lleno de alegrías y muchas sorpresas. Adopté a un hijo suyo, adoptó a una hija mía. Comenzamos una familia llena de cursilerías y ocurrencias. Amor empezaba a llamarse el juego que dos desconocidas comenzaban a jugar...
2. Viajes
El segundo mes comenzó igual de increíble y empalagoso que el primero. Un viaje juntas estaba planeado y al final no se pudo, pero eso no mermó ni medianamente el cariño que por ella sentía (y siento). Me hizo valorar más el tiempo que se conectaba, el tiempo que estaba ahí, presente aunque no conversáramos. Supongo que por eso, a su regreso y con mil cosas por hacer, me sentí un poco rara al no estar en contacto con ella como antes. Había olvidado que para cuando nos hicimos novias, ella aún estaba de vacaciones, había olvidado que tenía (y tiene) una vida desde mucho antes de que yo apareciera en ella. Sin querer, hice demasiada presión y demasiado drama. No debí, lo sé. De hecho aún me acuerdo y aún me enojo conmigo por andar haciendo tanta tormenta dentro de un vaso de agua. Supongo que siempre he sido así, pero una cosa es dejarse fluir y otra muy diferente es dejarse llevar por la enferma necesidad de hacer drama de lo bueno y malo que sucede. Aún después de los baches, logramos pasar el segundo nivel. Como si se tratara de un juego de video, el asunto se pone cada vez más interesante y difícil. No, no es drama, pero tomando en cuenta el asunto fisiológico y los ciclos comunes de los seres vivos pues, nunca hay que dar todo por sentado.
3. Turbulencia
Creí que claudicaría, creí que se alejaría después de haber demostrado mi enferma necesidad de apapacho constante. No se fue. Y el mundo no tiene ni la más remota idea de cuánto me alegra que aún esté en mi vida. Ha sido un mes pesado porque no la he visto con la frecuencia que sería maravillosa y porque cada cuál tiene problemas de los que la otra no estaba del todo consciente. No, no es malo, es un proceso de adaptación. Aún así, es bonito ver cómo sientes que creces con esa persona. No puedo decir que soy una persona estable ni normal; sin embargo, gracias a ella he aprendido a ser un poco (tal vez muy poco) berrinchuda y dejar de lado la dependencia que, alguna vez, me hizo creer que esa era la base de una vida en pareja feliz. ¡Grave error! He aprendido tantas cosas a su lado y no he encontrado la forma de agradecerle tanto. Si bien creo encontrarla, siempre termina haciendo algo majestuoso y nuevamente me siento en deuda con ella. La amo a cada instante, la recuerdo siempre y la bendigo a cada segundo. Es tan perfecta aún con sus imperfecciones. No, no la pongo en un altar, le pondré uno algún día, quizás. Pero por el momento, sé que ha valido la pena estar con ella en nuestro aquí, nuestro ahora. Empezando un "para siempre" que podría durarnos tres días más o una eternidad. No quiero pensar mucho en eso ahora, porque sería predisponerme a lo que no conozco: El futuro. Sin embargo, admito que ese futuro del que hablo, me encantaría pasarlo con ella, el futuro a corto, mediano y largo plazo. La quiero en mi vida, la amo en mi vida.
4. Indefinido.
Hoy que empieza a correr el cuarto mes más feliz de mi vida, sólo puedo agradecerle a esa hermosa mujer que hace 4 meses me dijo que sí quería construir conmigo un "nosotras" todo lo que hace. Toda la magia que ha traído a mi vida (y no sólo hablo de Harry Potter), de las cosas que me ha enseñado, de las cosas que hemos vivido. Hoy sólo puedo ofrecer mi vida y todo lo que tengo en posesiones para ella, desde mis tres pesos hasta mis sueños que están firmados con su nombre y el mío. Hoy le ofrezco mi existencia, mi voz, mi risa. Le ofrezco incluso mis tonterías para antes de dormir y mis cuentos más extraños que tengo guardados sólo para ella. Hoy estoy casi segura que lo nuestro ha sido una muy grata coincidencia, pues a pesar de la falta de personas en común o de vivir en universos tan distintos, logramos que el suyo y el mío se juntaran como un diagrama de Venn... Ñoñamente platicamos por horas sobre palabras u ocurrencias frikis que sólo ella o yo podríamos tener, pero justo por eso la amo, porque entiende perfectamente lo que soy y cómo soy... La amo porque aún con eso, me ama de vuelta.
Te amo, mi vida. Gracias por darme la oportunidad de construir contigo un presente que nos podría llevar a un muy bello futuro. Te amo, hermosa, por ser quien eres, justo como eres te amo. Jamás me cansaré de decirte lo mucho que me encantas, lo mucho que te admiro y lo mucho, muchísimo que te amo... Desde siempre y para siempre...
miércoles, 16 de mayo de 2012
Quién fuera...
No, no me refiero a la canción de Silvio Rodríguez, aunque admito que él tiene mucho crédito de esta nota, aunque seguramente, terminará no teniendo la calidad que se merece un trovador de tan buena inventiva o de la hermosa mujer que se lleva lo que resta del crédito de este escrito que comienzo y termino hoy mismo...
Alguna vez esa mujer me dijo, indirectamente, que no debía hacerla mi mundo, que no debía tenerla como el centro de mi Universo ni la razón principal por la cual vivo mi vida. Pero es difícil hacerle caso a esa sentencia cuando la persona que me da fuerzas, me anima, me alegra, me regaña y me aconseja es ella. Difícil es no darle el crédito que se merece tan hermosa mujer. Y digo hermosa porque decir que es perfecta me hará ganarme un par de golpes de parte de algunos incrédulos o de algunos fanáticos que argumentan que lo único perfecto en este mundo y en los venideros, es Dios. Pa' pronto, si quiero decir que ella, la mujer de quien les hablo es perfecta y aún así me he de ganar los golpes que pretendan propinarme los fascistas, que lo hagan, que podría cansarme de autocensurarme, pero jamás me cansaré de decir o pensar que esa mujer, a la que debo mis sonrisas y mis sueños, es PERFECTA.
Sí, aunque el mundo me lo niegue y aunque el mismo mundo reniegue, es perfecta. Sus ojos son tan perfectos, sus manos son perfectas, su cabello, su sonrisa, sus brazos, sus pies, su abdomen, sus piernas, su risa, su voz, su aura, su esencia... Es perfecta.
Al menos, es perfecta para mí...
Y admito que muchas veces maldigo mi calidad de ser humano y mi incapacidad para desprender mi alma del cuerpo y viajar hasta ella y ser como el aire que roza su piel en las noches y besa sus labios a media tarde. Quién fuera viento que acaricia su cara y despeina sus cabellos.
A veces quisiera tener la capacidad de separar mi 55 a 78% de agua del resto de mi cuerpo y así, como lluvia, como parte de su baño o como rocío matinal, tocar su piel, sentir sus manos, que me beba entera en una taza de té o en un café de Uruapan. Quién fuera el agua que alimenta tu cuerpo, la gota tibia de la regadera que resbala por tu espalda o el vaho que empaña tu ventana.
Comúnmente recuerdo que polvo soy y en polvo me convertiré según las creencias religiosas que se profesan en mi casa, pero ¿por qué no puedo ser polvo en este instante? Sería el polvo que se deposite en sus manos y que desee quitar lo antes posible, sería a quien barra del suelo de su recámara o el que la haga estornudar. Quién fuera el polvo que habita en cada rincón de este mundo, al que pisa cuando camina por la calle, quién fuera tan presente, aunque molesto, como lo es el polvo...
Quién fuera el rayo de sol que te ilumine o te encandile, quién fuera la almohada que te aconseja o te abraza, quién fuera la nube que nubla un sol que quema o el pasto verde que te recuerde lo bello que es la vida. Quién fuera todo lo que ves, lo que imaginas, lo que sueñas, quién fuera capaz de hacerte sonreír y vivir contigo. Quién fuera capaz de hacerte feliz toda la vida. Esa, esa misma, deseo ser yo.
Alguna vez esa mujer me dijo, indirectamente, que no debía hacerla mi mundo, que no debía tenerla como el centro de mi Universo ni la razón principal por la cual vivo mi vida. Pero es difícil hacerle caso a esa sentencia cuando la persona que me da fuerzas, me anima, me alegra, me regaña y me aconseja es ella. Difícil es no darle el crédito que se merece tan hermosa mujer. Y digo hermosa porque decir que es perfecta me hará ganarme un par de golpes de parte de algunos incrédulos o de algunos fanáticos que argumentan que lo único perfecto en este mundo y en los venideros, es Dios. Pa' pronto, si quiero decir que ella, la mujer de quien les hablo es perfecta y aún así me he de ganar los golpes que pretendan propinarme los fascistas, que lo hagan, que podría cansarme de autocensurarme, pero jamás me cansaré de decir o pensar que esa mujer, a la que debo mis sonrisas y mis sueños, es PERFECTA.
Sí, aunque el mundo me lo niegue y aunque el mismo mundo reniegue, es perfecta. Sus ojos son tan perfectos, sus manos son perfectas, su cabello, su sonrisa, sus brazos, sus pies, su abdomen, sus piernas, su risa, su voz, su aura, su esencia... Es perfecta.
Al menos, es perfecta para mí...
Y admito que muchas veces maldigo mi calidad de ser humano y mi incapacidad para desprender mi alma del cuerpo y viajar hasta ella y ser como el aire que roza su piel en las noches y besa sus labios a media tarde. Quién fuera viento que acaricia su cara y despeina sus cabellos.
A veces quisiera tener la capacidad de separar mi 55 a 78% de agua del resto de mi cuerpo y así, como lluvia, como parte de su baño o como rocío matinal, tocar su piel, sentir sus manos, que me beba entera en una taza de té o en un café de Uruapan. Quién fuera el agua que alimenta tu cuerpo, la gota tibia de la regadera que resbala por tu espalda o el vaho que empaña tu ventana.
Comúnmente recuerdo que polvo soy y en polvo me convertiré según las creencias religiosas que se profesan en mi casa, pero ¿por qué no puedo ser polvo en este instante? Sería el polvo que se deposite en sus manos y que desee quitar lo antes posible, sería a quien barra del suelo de su recámara o el que la haga estornudar. Quién fuera el polvo que habita en cada rincón de este mundo, al que pisa cuando camina por la calle, quién fuera tan presente, aunque molesto, como lo es el polvo...
Quién fuera el rayo de sol que te ilumine o te encandile, quién fuera la almohada que te aconseja o te abraza, quién fuera la nube que nubla un sol que quema o el pasto verde que te recuerde lo bello que es la vida. Quién fuera todo lo que ves, lo que imaginas, lo que sueñas, quién fuera capaz de hacerte sonreír y vivir contigo. Quién fuera capaz de hacerte feliz toda la vida. Esa, esa misma, deseo ser yo.
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