L' anima sparita

L' anima sparita

domingo, 27 de mayo de 2012

En cuatro tiempos

1. Efecto sorpresa.
Pasó el primer mes tan rápido que ni lo sentí. La vi por primera vez, besé sus labios en la estación de autobuses y me fascinó su manera de mirar. Sus ojos estaban en los míos, leía cada palabra que quería decirle incluso antes de que saliera de mis labios. Desperté a su lado, con risas y a mitad de la noche. Sus ideas y mi loca cabeza hacían la mancuerna perfecta para no querer dormir. De historias, recuerdos y caricias se llenaron nuestras noches y las tardes nos recordaban que debíamos dormir de vez en vez. Sus padres conocieron a los míos y los míos se familiarizaron mucho con los suyos. Un mes lleno de alegrías y muchas sorpresas. Adopté a un hijo suyo, adoptó a una hija mía. Comenzamos una familia llena de cursilerías y ocurrencias. Amor empezaba a llamarse el juego que dos desconocidas comenzaban a jugar...

2. Viajes
El segundo mes comenzó igual de increíble y empalagoso que el primero. Un viaje juntas estaba planeado y al final  no se pudo, pero eso no mermó ni medianamente el cariño que por ella sentía (y siento). Me hizo valorar más el tiempo que se conectaba, el tiempo que estaba ahí, presente aunque no conversáramos. Supongo que por eso, a su regreso y con mil cosas por hacer, me sentí un poco rara al no estar en contacto con ella como antes. Había olvidado que para cuando nos hicimos novias, ella aún estaba de vacaciones, había olvidado que tenía (y tiene) una vida desde mucho antes de que yo apareciera en ella. Sin querer, hice demasiada presión y demasiado drama. No debí, lo sé. De hecho aún me acuerdo y aún me enojo conmigo por andar haciendo tanta tormenta dentro de un vaso de agua. Supongo que siempre he sido así, pero una cosa es dejarse fluir y otra muy diferente es dejarse llevar por la enferma necesidad de hacer drama de lo bueno y malo que sucede. Aún después de los baches, logramos pasar el segundo nivel. Como si se tratara de un juego de video, el asunto se pone cada vez más interesante y difícil. No, no es drama, pero tomando en cuenta el asunto fisiológico y los ciclos comunes de los seres vivos pues, nunca hay que dar todo por sentado.

3. Turbulencia
Creí que claudicaría, creí que se alejaría después de haber demostrado mi enferma necesidad de apapacho constante. No se fue. Y el mundo no tiene ni la más remota idea de cuánto me alegra que aún esté en mi vida. Ha sido un mes pesado porque no la he visto con la frecuencia que sería maravillosa y porque cada cuál tiene problemas de los que la otra no estaba del todo consciente. No, no es malo, es un proceso de adaptación. Aún así, es bonito ver cómo sientes que creces con esa persona. No puedo decir que soy una persona estable ni normal; sin embargo, gracias a ella he aprendido a ser un poco (tal vez muy poco) berrinchuda y dejar de lado la dependencia que, alguna vez, me hizo creer que esa era la base de una vida en pareja feliz. ¡Grave error! He aprendido tantas cosas a su lado y no he encontrado la forma de agradecerle tanto. Si bien creo encontrarla, siempre termina haciendo algo majestuoso y nuevamente me siento en deuda con ella. La amo a cada instante, la recuerdo siempre y la bendigo a cada segundo. Es tan perfecta aún con sus imperfecciones. No, no la pongo en un altar, le pondré uno algún día, quizás. Pero por el momento, sé que ha valido la pena estar con ella en nuestro aquí, nuestro ahora. Empezando un "para siempre" que podría durarnos tres días más o una eternidad. No quiero pensar mucho en eso ahora, porque sería predisponerme a lo que no conozco: El futuro. Sin embargo, admito que ese futuro del que hablo, me encantaría pasarlo con ella, el futuro a corto, mediano y largo plazo. La quiero en mi vida, la amo en mi vida.

4. Indefinido.
Hoy que empieza a correr el cuarto mes más feliz de mi vida, sólo puedo agradecerle a esa hermosa mujer que hace 4 meses me dijo que sí quería construir conmigo un "nosotras" todo lo que hace. Toda la magia que ha traído a mi vida (y no sólo hablo de Harry Potter), de las cosas que me ha enseñado, de las cosas que hemos vivido. Hoy sólo puedo ofrecer mi vida y todo lo que tengo en posesiones para ella, desde mis tres pesos hasta mis sueños que están firmados con su nombre y el mío. Hoy le ofrezco mi existencia, mi voz, mi risa. Le ofrezco incluso mis tonterías para antes de dormir y mis cuentos más extraños que tengo guardados sólo para ella. Hoy estoy casi segura que lo nuestro ha sido una muy grata coincidencia, pues a pesar de la falta de personas en común o de vivir en universos tan distintos, logramos que el suyo y el mío se juntaran como un diagrama de Venn... Ñoñamente platicamos por horas sobre palabras u ocurrencias frikis que sólo ella o yo podríamos tener, pero justo por eso la amo, porque entiende perfectamente lo que soy y cómo soy... La amo porque aún con eso, me ama de vuelta.

Te amo, mi vida. Gracias por darme la oportunidad de construir contigo un presente que nos podría llevar a un muy bello futuro. Te amo, hermosa, por ser quien eres, justo como eres te amo. Jamás me cansaré de decirte lo mucho que me encantas, lo mucho que te admiro y lo mucho, muchísimo que te amo... Desde siempre y para siempre...

No hay comentarios:

Publicar un comentario