L' anima sparita

L' anima sparita

lunes, 21 de septiembre de 2015

Viva

Dejé de tocar algunas notas, deje de escribir algunos versos para encontrarme totalmente vacía frente a mis propios cuadernos, con un montón de borradores sin terminar, sin publicar.Me dejé morir de a poco y comencé a asfixiar mi alma con recuerdos, con culpas, con añoranza y desesperación.
Me maté de a poco con cada respiración, con cada recuerdo, con cada miedo, con cada palabra no dicha y hoy, ¡al fin sucede! Al fin reencuentro mi sonrisa, al fin me encuentro dentro de mí, como si nunca me hubiera ido, como si nunca hubiera muerto.

Regeneración. Renovación. Reconocimiento. Refuerzo. Reencuentro. Reflexión. RENACER.

Decidí perdonarme, decidí disolver el lazo que mis recuerdos tenían con la culpa. Decidí vivir. Y vivir a partir de mí, gracias a mi alma y caminar sobre mis pies. Que los católicos se autoflagelen con ramas de zarza, yo no nací para eso; que los temerosos se hieran hasta sangrarse, mi vida vale más que eso.

Me siento libre, alegre, fuerte, comprometida, responsable y amorosa. Me siento con todo el amor que puedo entregar, me siento VIVA.

viernes, 17 de abril de 2015

Medusa

"Merecen encontrarse una cabeza de Medusa, que los transforme en estatuas de ópalo o de diamante para alcanzar la perfección que no tienen".

Medusa me miró fijamente a los ojos y me dejó petrificada, pero no de miedo, sino porque jamás había estado en la presencia de la belleza pura, de su descripción corpórea. Ahí estaba ella, mirándome con sus hermosos ojos penetrantes, con su sonrisa amplia, con sus cabellos negros como mambas negras a punto de devorarme el alma. Sin embargo, era demasiado tarde, pues ya me la había robado en el primer instante en que se hizo presente en mi vida.

Después de contemplarla un momento bajo el haz de luz que la Luna nos prestaba, cerré los ojos y lentamente me acerqué a su cara y besé sus labios; besé mi alma en su cuerpo y besó su alma dentro del mío. Por un momento, reencontré lo que había perdido (aún sin saber que tenía algo extraviado), por un momento, recordé todos los olvidos y viví todas mis vidas pasadas, presentes y futuras. Me inundó la plenitud, la paz, la felicidad. Supe que eran sus labios los que querría besar por mucho tiempo; al menos, eso creí hasta que besé su cuello, hasta que besé sus hombros, su pecho, su abdomen… En ese momento supe que no sólo eran sus labios los que besaba, no sólo sus labios ni su piel; era besar sus recuerdos, sus heridas, sus cicatrices, sus planes, sus sueños.

Entonces y sólo entonces supe que era esa esencia la que quería besar hasta que mis mil muertes me alcanzaran, que querría buscarla en cada una de mis resurrecciones, que no desearía reencarnar más sin la garantía de que estará también.

Miré de nuevo sus ojos, miré de nuevo mi reflejo en ellos, miré sus labios, miré su barbilla, su perfecta nariz; bebí nuevamente su esencia a través de sus labios y descubrí que ya no era la misma mujer la que me besaba, que yo ya no sería la misma jamás; que desde entonces, mi vida había cambiado para siempre. Que desde entonces, su vida no sería la misma nunca. Descubrí que el universo cabe en un beso, en un suspiro; entendí que el amor es algo que nace, se hace y se recrea con cada mirada, con cada caricia, con cada beso, con cada suspiro…
Medusa, mi Medusa, mujer de piel de seda, con ojos que arden y la belleza de una constelación en el costado. Medusa, tan frágil, Medusa tan bella, tan buena amante, tan maravillosa amiga, tan íntima confidente.

En la mañana, en la duermevela, por un momento creí que había soñado ese encuentro lleno de magia, de afortunados sucesos, de remolinos de besos, de huracanes de caricias y fue justo entonces cuando mi alma se llenó de angustia, no fue hasta que sentí el calor de su cuerpo, cuando escuché su respiración acompasada que volvió a mí calma. Entonces supe que no lo había soñado, que era Medusa quien dormía a mi lado, que me había dominado y que yo había dominado su naturaleza petrificante.

Ahora sólo vivo de ensoñaciones, ahora toca esperar a que Medusa se aparezca de nuevo en mi camino, para contemplarla, para besarla, para abrazarla y para dejar que me petrifique de nuevo con su incontenible e innegable belleza.

viernes, 10 de abril de 2015

Casi una epístola Turquesa

"...Porque te quiero a ti, porque te quiero

Aunque estás lejos yo te siento a flor de piel

Porque te quiero a ti, porque te quiero

Se hace mas corto el camino aquél..."


Tenerte en mi mente me causa insomnio, no lo sufro, no. Sufría insomnio antes, ahora lo disfruto porque es tu recuerdo el que viene a mi mente, porque es tu voz la que imagino que escucho, porque es tu piel la que veo en la imaginación.

Es curioso cómo te has vuelto tan constante, tan presente, tan indeleble en mi vida, en mi mente, en mi andar. Es curioso y, al mismo tiempo, es bellísimo. Saber que existes, saber que existo para ti; saber que te quiero con toda el alma y saber que me quieres de igual manera. Es exquisito saber que allá, a la distancia, se encuentra alguien que con sólo pensarla, me alborota el corazón, me agita la mente, me llena de alegría, hace florecer mi alma. Que alguien a la distancia puede estar tan cerca, incluso más cerca de lo que se encuentran los muros de mi casa, la acera de mi calle, mis gatos, mis perros, mi propia carne con respecto a mis huesos.

Estás aquí, llegaste a tiempo y en el momento preciso para hacerme creer, para hacerme caer y, al mismo tiempo, sostenerme con tu cálida mano, misma que ha logrado que la calidez de mi existencia no se desvanezca, misma que ha logrado que mi ánimo no decaiga y mis sueños no mueran.


                                                      * * *


Te escribo desde el alma, desde mi resucitado corazón, desde lo más profundo de mí, sin razones, sin pretextos, sin versos y sin prosas; te escribo a ti porque es lo único que se me ocurre hacer porque te pienso y no quiero dormir, porque te recuerdo y no puedo dejar de sonreír.

Quiero soñarte, de verdad, quiero soñarte, tener la oportunidad de abrazarte, de besarte, de tomar tu mano y sentirme la más feliz, quiero soñarte, pero mi mente se vuelve un poco necia cuando de soñar se trata y pone ante mí, imágenes que no pedí, por eso prefiero soñar despierta y no dormir.

Te quiero de mi alma a tu alma, desde mi ubicación espacial hasta la tuya, desde mi hipotálamo, mi páncreas, mis córneas, mi hígado. Te quiero desde mi pulmón derecho hasta el tuyo izquierdo, desde mi ventrículo derecho hasta la uña de tu ortejo meñique izquierdo. Te quiero entera, te quiero con todas las sorpresas, con todos los miedos, con todos los dolores y los berrinches existentes y por haber. Te quiero con todos tus miles de cabellos y con todos los melanocitos de esos ojos marrones tuyos que me cautivaron desde el principio.

Te quiero y no puedo contenerlo (ni quiero), te quiero y más que eso, pero no me atrevo a escribirlo porque quiero que sea de viva voz, porque quiero decirte que te quiero más allá del querer a quemarropa, de cerquita y muy bajito, porque te quiero a ti, porque te quiero.

viernes, 13 de marzo de 2015

De Gris a Turquesa

"Los días grises no son tan grises si uno pone atención. Las sombras se pierden y uno puede apreciarlos colores y el tamaño y profundidad de las cosas. Las cosas son como son y uno las puede ver así, en plenitud".

Uno se acostumbra a la mucha luz o a la inexorable obscuridad. Las abuelas dicen que uno se acostumbra a todo y eso, para bien o para mal, es muy cierto.

Nunca me ha gustado la obscuridad excesiva y tampoco soy de aquellos que prefieren ser deslumbrados antes de enfrentarse a la ceguera de la penumbra; creo manejarme en el punto medio, pero aún así, me es difícil concebir la vida en escala de grises y no a colores, de hecho, admito que me deprime no ver mas que oxford, rata, ceniza, grafito... No sé lidiar con la falta de color y creo que el universo lo sabe; el universo sabe perfectamente que me hacen falta pinceladas de color, que no existen días grises que me gusten, supongo que por eso ahora todo se torna turquesa.

Turquesa como su vibra, turquesa como su risa, como su voz, como su sonrisa, como sus aura... Turquesa es el color del que quiero rodearme ahora, turquesa es ella, turquesa es lo que siento, lo que despierta en mí.

Turquesa es el color que poco a poco me está embargando y que despierta tantas emociones en mí, turquesas se han vuelto mis sueños, mis pensamientos, mi alma y mi vida desde que dio la primera pincelada. 

Turquesa...

                Turquesa...
         
                                                                        Turquesa es usted.

miércoles, 23 de julio de 2014

Pero no te extraño


             "...Pero no te extraño, deben ser los años o los desengaños..."

No te extraño, porque no quiero, porque no quiero permitírmelo más. Extrañarte me duele en demasía, extrañarte es la señal de que no volverás y, aunque sé que así será, no quiero extrañarte. Y sin embargo, aún hay noches en las que despierto y se me atoran en la garganta tantas lágrimas y tantas palabras que nunca te dije. Y sin embargo, hay días que despierto pensándote y sonrío. Sonrío hasta que recuerdo que era un sueño, que ya no quisiste estar, que prefieres no estar...

Pero no te extraño, no extraño tu sonrisa franca, tu mirada dulce, tu cabello alborotado ni tus manos tibias. No extraño tu pálida piel ni tus suaves pies. No extraño tu grave voz ni tu alegre risa. No. No te extraño. No te extraño. Me tengo que repetir esto una y otra vez sin cesar hasta quedarme dormida o hasta quedarme bien despierta.No, no te extraño. No extraño tus abrazos ni tus besos ni tus caricias que lo eran todo. No extraño tu compañía, no. No extraño tu amor. No. No quiero extrañarte, no puedo extrañarte, ya me lo he prohibido cien mil veces el día de hoy y cien mil veces cada día que he pasado sin ti.

No, no te extraño, no extraño tu egoísmo, tu falta de tacto, tu desinterés. No extraño tus falsas promesas ni tu irresponsabilidad. No. No extraño tu facilidad para dejarme a mí todo el peso de una relación que tenía que ser tan liviana como un pedazo de papel. No. No te extraño.

(No) te extraño, ya no siento nada cuando imagino tu voz diciéndome "amor", ya no extraño tus manos recorriendo mi costado, ya no extraño tus brazos rodeándome toda, ya no extraño saberme tuya, saberte mía. Ya (no) te extraño. Ya estoy aprendiendo a vivir sin ti. Ya estoy aprendiendo a quererme sólo a mí como me enseñaste tú.

(N) te extraño. No extraño tu cinismo para irte a Tlaxcala antes de venir a verme a mí. No extraño las mil cosas que escondiste de mí sin saber el fin, no extraño tus mensajes hacia tu chaparrita que laceraron el más profundo amor que tenía por ti. No. (N) te extraño, porque a pesar de todo, prendí a confiar en ti, porque aunque sabía que era una tontería hacerlo, lo perdoné y seguí a tu lado porque sabía que todo podía ser mejor. (N) te extraño, no extraño tus coqueteos con el mundo, tus risas ajenas, tu distanciamiento, tu indiferencia.

Te extraño. No sé por qué lo hago ni por qué sigo permitiéndomelo a pesar de todo. A pesar de saber que esto es justamente lo que querías. No sé por qué mierdas te extraño tanto aún si en tu vida sólo tuve un fugaz espacio, el cual no supe dónde ni bajo qué circunstancias perdí. Te extraño y odio hacerlo, porque yo sí te amo, porque yo sí te amé y sí te amaría siempre. Te extraño y me detesto por hacerlo, porque sé que ya no te importa y que tus palabras de amor sólo pueden ser producto del alcohol. Te extraño aun sabiendo que tú ya no me extrañas como novia, sino como tu más grande admiradora, como tu más ferviente fan. Te extraño, ¡maldita sea, cómo te extraño! Y sigo pensando en ti, y sigo creyendo en ti y sigo llorando por ti y sigo deseando tenerte a ti, aquí. Conmigo. Como antes. Como nunca. Como siempre. Como debería ser.


Te extraño.






                                                                                                         Texto del 12 de julio de 2014.

martes, 15 de julio de 2014

Segunda carta del después

"Al lugar donde has sido feliz, no debieras tratar de volver".

Hoy te extraño más que los días anteriores, pareciera que junté todas mis ganas de verte desde aquél último "te amo" hasta hoy. 
No puedo llamarte para decirte que te amo, no puedo rogarte que vuelvas, no puedo hacerlo porque sé que por mucho que implore tu perdón, tu regreso y tu vida a mi lado, no regresarás. ¿Cómo lo sé? Porque tú ya no querías estar conmigo. Me duele aceptarlo, me destroza creerlo, pero lo sé. Tú ya no querías estar conmigo. Lo que no entiendo es por qué esperaste tanto, por qué planeaste cambiar tanto, por qué no me lo dijiste tú en vez de que yo tuviera que dar el paso que más me ha dolido dar.

Me orillaste a hacer lo que no quería hacer nunca, lo que no esperaba jamás, lo que no hubiera deseado hacer en la vida. Me destrozaste y me destruiste por completo y sigue entristeciéndome tanto, doliéndome tanto, ahogándome tanto. No poder decirte ni reclamarte nada me está ahogando aún más, aún no veo el final del túnel y empiezo a creer que me faltan muchos días, muchas horas, muchos pasos para lograr alcanzar a ver la luz que me anuncie que todo se acabó... Aunque hace ya más de tres semanas todo se acabó realmente. 

Te extraño tanto, tanto, tantísimo y sigo preguntándome por qué. Entiendo que había cosas tan buenas en ti que jamás creí encontraría, pero también me hiciste mucho daño y sigo triste por eso. Te aprovechaste de mi ingenuidad, de mi amor y devoción por ti y eso no lo olvidaré jamás, incluso teniendo tan mala memoria. No puedo creer que prefirieras tenerme de fan que tenerme de novia, no puedo creer aún que prefirieras echarme la culpa de tus pesares y que sigas sin querer cambiar ABSOLUTAMENTE nada de lo que sucede, que no hayas dado alguna solución por muy tonta que fuera, para que siguiéramos juntas. Después de todo, era trabajo de dos, pero al parecer, tú lo olvidaste y fui yo quien terminó cargando contigo. No se vale que me culpes de un crimen que no cometí. Fuiste tú, no yo, quien dejó de amar... No entiendo cómo nunca me di cuenta; tal vez te amaba demasiado, tal vez siempre lo haga...

Me despido de ti, con la mejor de las vibras para ti, con mucho cariño, muchos recuerdos, mucho amor de por medio. Supongo que es lo que necesitas y, aunque sea lo más difícil que tenga que hacer en la vida, lo haré deseándote todo lo mejor.

Disfruta cada día de tu vida, disfruta la alegría, las risas, el amor, la fortuna, los colores, sabores y la magia que la vida misma te regalen. Disfruta todo lo que hagas. Sé muy feliz siempre, siempre, mi amor.

Te amo.

jueves, 26 de junio de 2014

Carta del después

La curiosidad mató al gato, y con él, se murió mi confianza. Mi confianza en los demás, mi confianza en la vida, mi confianza en mí.
Sé qué es lo que hicimos mal, porque fue de ambas partes el error. Sé que aunque busque excusas, haga preguntas y formule respuestas, en este instante no hay nada que se pueda hacer. Sólo sé que necesito que pase el tiempo, no sé si para dejarte ir o para que tu ausencia no me mate, si es para aprender a ser feliz o para planear mi muerte.
Hay un sinnúmero de posibilidades, un sin fin de proyectos por lograr y sé que justo por eso necesito tiempo. Tiempo para pensar, tiempo para creer, tiempo para levantarme y para regresar a mi felicidad que tan abandonada tengo desde hace un tiempo.
Si he de sincerarme aquí y ahora, nunca dejé de amarte, puesto que eres todo lo que alguna vez busqué. No te pido que te quedes porque estoy segura que pedirlo sólo avivará la esperanza que muchos me han dicho, debería dejar morir. Sin embargo, creo total y absolutamente en la posibilidad de estar mejor, ¿cómo? No sé, no sé si a tu lado como pareja o a tu lado como amiga o sin ti totalmente. No sé si serás feliz sin mí, si por fin podrás arreglarte el alma y el corazón que llegué a destrozar más, sin embargo, mi bestia, quiero que sepas que hoy lucho por un posible "nosotras" del futuro, incluso si en un tiempo veo que eso se deslava y no llega a concretarse jamás, pero sobre todo, quiero mejorar para mí. Aprender a no ser una carga, aprender a no lastimar, a no juzgar, a decidir sabiamente.
Nadie quiere promesas de político y sé que eso parecen. No. Hoy ya me cansé de toda promesa sin cumplir, tanto mía como del mundo. Quiero mejorar, realmente lo quiero... Realmente te quiero y quiero que estés bien, conmigo o sin mí, pero que seas feliz, que logres tus sueños, que alcances tus metas, que vivas tu vida, que cruces fronteras y venzas tus miedos.
Eso quiero para ti y es sencillo que lo quiera, lo quiero porque te quiero, porque te amo con el alma y la vida entera y porque sé que alguien tan valioso, tan lleno de amor y de vida merece ser feliz. Porque sé que alguien con tanto por darle al mundo y tan dispuesto a hacerlo, sólo merece cosas buenas.
Perdóname por herirte tanto, por dejar que me cargaras en tu espalda, por no saber escucharte y por dejar de pensar en las dos. No quise llegar a ese punto y no sé realmente en qué momento sucedió, sólo sé que me arrepiento en demasía (incluso cuando digo que el arrepentimiento es pendejo, contigo nunca lo será).
Espero algún día puedas perdonarme y espero algún día poder perdonarme también. Espero que pronto nos entendamos y nos encontremos en el camino como "lo que sea" que seamos, pero encontrarnos y querernos con buena gana, con buen agrado, con sinceridad y sin secretos.
Puede ser que pido demasiado, pero ese demasiado es suficiente y lo merezco o, al menos, quiero convencerme de que lo merezco. Creo también que merezco ser feliz, aunque no sea la mejor persona del mundo, sé que lo merezco, sé que merezco perdón y cariño porque soy humana y cometo errores. Muchos graves, otros no tanto, pero lo merezco, al igual que tú.
No olvides que estoy contigo siempre, siempre. No importando la hora, el día, el lugar, la circunstancia. Siempre estoy contigo porque te quiero, porque aunque no soy constante con mis amistades, contigo quiero hacer una excepción, una que realmente valga la pena porque dos años y medio no se tiran por la borda en un pestañeo.
Te amo, eso no cambia ni cambiará jamás, te agradezco todos y cada uno de los momentos a tu lado, tanto buenos como malos. Aprendí mucho de mí, mucho de ti, mucho de todo y también de nada. Comprendí que vale la pena dejarlo todo (aunque no es recomendable) por alguien y que decir "el amor de mi vida" no es mero cliché.
Gracias por entenderme incluso cuando ni yo lo lograba, por darme amor, por entregarme el alma en cada beso, en cada caricia. Gracias por disfrutar conmigo hasta la risa más tonta. Gracias por intentar. Gracias por ser tú. Gracias por existir.
Te extrañaré, no voy a mentir, de hecho, ya te extraño, pero confío en que un día, no sé en qué momento ni bajo qué pretexto, nos encontraremos y nos reiremos de todo, me contarás tu vida, te contaré la mía y volveremos a estar cerca, sin importar la forma.
Me faltan muchas cosas por decirte, pero por ahora, creo que ha sido suficiente escribir, ha sido suficiente llorar y suficiente maldecirme. Así, pues, doy por concluído el volumen uno de la carta del después.