Quizás parezca exagerado decir que te pienso diario y a toda hora, quizás creas que soy una cursilería andante sólo por ponerme a escribir palabras que lo único que les falta es una abeja rondando, pues es pura miel. Quizás carezca de vocabulario para expresar todo lo que me haces sentir cuando me llamas, cuando me miras, cuando me besas. Quizás no seas consciente de la magia que develas con tu presencia o la obscuridad en la que suelo sumergirme cuando no estás.
Quizás nunca sea suficiente decirte a besos, susurrarte con caricias o cantarte con palabras todo lo que significas para mí, quizás me falte mucho para que te des cuenta de lo mucho que te amo, lo mucho que me importas, lo mucho que me encanta estar contigo y lo feliz y plena que me siento a tu lado. Quizás no sea capaz de dar un discurso mañana con las palabras más hermosas que existan en el diccionario, pero de algo de lo que no me atrevo a dudar es de mi capacidad para demostrártelo con actitudes, con estar a tu lado con soles resplandecientes o tormentas implacables. Quizás no me quede mucho tiempo de vida, quizás me quede una eternidad y media, pero algo que sé, es que quiero estar contigo, quiero estar en tu vida y, sin duda, quiero que seas la razón por la que viva la mía.

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