L' anima sparita

L' anima sparita

martes, 10 de agosto de 2010

Eres tú

¿Eres un ángel con las alas rotas o un demonio con los cachos enmarañados entre los cabellos? En realidad, no me permitiría jamás preguntarte a la cara, pero me lo pregunto frente al espejo imaginando tu reflejo en él.

La luz de tu espíritu es el que amanece, no el Sol; es tu luz la que me deslumbra, no el rayo que se escabulle entre las cortinas de la habitación. Es tu piel y no la seda de las sábanas que me retiene sobre la cama, es tu sonrisa y no las praderas ni los bosques, con lo que sueño todas las noches. Eres tú y no el trinar de los pájaros, el que me hace despertar, el que me hace sentir vivo.

Tu boca me sabe a manzana de paraíso, tus ojos brillan con una flama infernal... Tus manos son una herejía y tu cuerpo es el pecado máximo encarnado. Son tus palabras las que me hacen imaginarte a tí y a mí en situaciones, en momentos que mi voz no puede pronunciar, pero que mi cuerpo añora sentir... Eres fuego, tormenta, delirio... Eres destrucción pero dentro de mí, constuyes más allá de un deseo, más allá de la piel, de los huesos... más allá del alma, del dolor, de la alegría, de los "te amo", de los "no me busques más".

¿Eres del cielo o del mismísimo infierno? Dudo un momento antes de besarte; porque al besarte pierdo el suelo, el sueño, el frío, la cordura, la conciencia, la ropa y hasta la decencia. Eres el sueño de todo hombre y la pesadilla de todo ser viviente. Con tu paso seguro haces temblar la tierra bajo tus pies, pero con tu risa enterneces hasta al más duro de los corazones... Odio amarte, pero odiaría aún más no hacerlo. Significaría perderte de mi vida, de mis sueños, de mis dedos, de mis labios... Sería reventar una burbuja que he creado sólo para dos... y sólo tu cuerpo sublime y perfecto cabe aquí, junto al mío.

Seas diosa benévola o demonio implacable, me gustas, me gusto incluso cuando estoy contigo... Te deseo cuando no estás y cuando estás te deseo aún más... Eres una adicción y yo, un fanático impertinente, un amante cegado por la lujuria y por el miedo a perderte también. Jamás podría preguntarte nada, sólo aprovecho cada momento que estás para agradecerle a la vida mi existencia en la tuya; y cada momento que te vas para blasfemar tu ausencia.

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