L' anima sparita

L' anima sparita

jueves, 13 de septiembre de 2012

Apuesta

Como quien saca las fichas de un rompecabezas de mil piezas de "De Sterrennacht" de Van Gogh; esa sensación de aturdimiento y emoción que da pensar en las horas que podrías pasar acomodando piezas, buscando pequeñas coincidencias entre unas y otras para acomodarlas, de los ratos tan entretenidos, divertidos e incluso emocionantes. Como cuando logras encontrar la pieza que embona perfectamente en un grupo de algunas otras y que estuviste buscando por largo rato... Justo así es mi historia. Un rompecabezas de alguna pintura, aunque para nada célebre.

Mi vida siempre ha sido como una obra impresionista, llena de colores, de manchas inexplicables, pincelazos aquí y allá que han llenado de borrones mis recuerdos. Algunos intentan ver mi vida tan de cerca que no la entienden, hay otros que la ven de tan lejos que jamás la entenderán y estás tú, a la distancia perfecta de mis líneas, de la mezcla de mis colores, de mis borrones. Es curioso cómo es que te has vuelto tan experta en descifrar mi composición aún sin conocer nada de quien pintó este cuadro impresionista, como suelo llamarle a mi vida.

Tan incomprensibles suelen ser mis trazos que muchas veces me han creído parte de alguna corriente más vanguardista, más actual y abstracta. Quizás había sido la manera más conveniente de mostrarme al mundo y  casualmente, pareces darle razón a mi teoría: No cualquiera podría desentrañar mis cuadros, mi ser, mi vida. Quien lograra comprender la profundidad de mis sombras, la complejidad de mi composición, los trazos y puntos de fuga, seguro lograría encontrarle sentido a este intento de arte.

A decir verdad, nunca le aposté al estudio de las artes visuales, pero debo decir que he encontrado en ti las manos más tiernas, más dulces, más cuidadosas. He descubierto en tu maravilloso ser a la curadora, a la restauradora perfecta para resanar y retocar los colores que comienzan a carcomerse por la luz, por el polvo y el paso del tiempo.

A decir verdad, nunca le aposté al amor. Supongo que es reacción a mi mala suerte con las apuestas, a mis deudas de honor por periodos tan largos o tan cortos que dependían del tamaño del agujero en mi bolsillo. Las apuestas dejaron de ser para mí un juego y comenzaron a ser una deuda interminable con mis colegas, con mis consanguíneos, con mi pundonor. Hoy admito ante tus ojos vacilantes, ante tus manos prodigiosas, ante tus labios que resanan el lienzo de mi piel, que perdí la apuesta, pero gané la oportunidad de empezar una historia contigo que espero no tenga final en la galería que llamaremos hogar, en el museo que ya tengo hecho para ti en mi corazón de óleo.

miércoles, 5 de septiembre de 2012

Duermevela

Como cuando se está en la fase entre estar despierto o profundamente dormido,
 como cuando estás tan cerca de uno como del otro que sabes perfectamente en qué momento empieza el sueño,
donde todavía sabes diferenciar los escasos ruidos de la calle y la música en que te sumerge el subconsciente.

          Justo así estoy hoy.

 Ni luz de luna ni brillo de sol de verano en pleno invierno.
Ni REM ni pasos aletargados en el mundo que todos conocemos.
Ni profesión ni la regresión a ser una niña cubierta de flores, de algodón de azúcar, de helados voladores.
Ni la vida ni el sueño, justo el punto exactamente a la mitad donde lo hay todo y no hay nada. Donde nada es sueño y nada es realidad.

sábado, 4 de agosto de 2012

El bosque

La vida me ha llevado por caminos lúgubres, vacíos. Solitarios. La vida me ha colmado de lámparas y velas y celulares con luz; la vida me ha puesto en el camino piedrecitas, ramas y hojarazca y también me ha tocado uno que otro tropezón.

He aprendido a caer, he aprendido a llorar y he aprendido que el dolor es sólo una parte del camino. También el cansancio, la desesperanza y el olvido, así como la falta de motivación, la falta de amor y la confusión y la disyuntiva de seguir caminando o parar y querer volver o simplemente, comenzar a juntar ramas para crearse una casa, almacenar fibras para tejerse harapos y recolectar frutos y hacer pruebas entre lo que puede matarnos de lo que puede aliviarnos un dolor de estómago, una migraña o un mal de amores.

El camino cada día parece más largo, más pedregoso y enredado. A veces siento que no avanzo, otras que avanzo miles de kilómetros y las más, que camino en círculos. Se llegan épocas difíciles. Comienzo a sentir frío y, por si fuera poco, mi boca está seca, mis entrañas se comen a ellas mismas y yo no sé si robarle una hoja al roble o morder la corteza del ciprés.

Me he cansado. Ya caminé, ya troté y ya corrí, los días se hacen noches, las noches se hacen días y yo me hago vieja sin encontrar una salida. No sé si es martes o domingo, a veces el follaje de las copas tan abundantes me prohíbe ver el cielo y otras, pareciera que los árboles se cansaron de florecer. Troncos viejos, tirándose al olvido. A veces siento un rayo de sol sobre mi frente y otras más, termino bañada por la lluvia que no sé si es por un norte o por un frente frío.

No tengo equipo de supervivencia. Me mandaron a la guerra y me dejaron sin fusil. Me pusieron en el camino amarillo y me quedé sin zapatos rojos, sin león y sin hombre de hojalata. No tengo brújula ni cerillos y mi celular no tiene cámara para documentar mis andares. Si acaso tengo las luminarias que me trajo la vida y muchas ganas de salir de este bosque que pareciera no tener fin.

Es así mi vida, es así mi estancia en este mundo y, curiosamente, mi corazón vive de la misma manera: sequías, lluvias, chubascos, neblinas y brisas. Luz y obscuridad, noches de olvido y días solitarios, verde hoja, verde olivo, verde bandera. Marrón. Negro.

Mi corazón pasó por estaciones, por ventarrones, obstáculos y, si he de ser sincera, ganaría una medalla de platino si es que las hubiera, por su perseverancia, su fuerza y el amor que siempre se ha permitido regalar.

Este corazón que tanto se ha marchitado, que tantas veces se ha rendido, que tantas veces se ha inundado con lágrimas de coraje o dolor. Este cuenco de virtudes y defectos, este remanso de agua pura y de viejos recuerdos, el mismo que he decidido entregarte, es el que ha estado conmigo la vida entera y tal vez un poco más y ahora, ahora quiere compartirse contigo, quiere enredarse con tus ideas, quiere enamorarse de tu piel, de tus creencias, ilusionarse con tus sueños y compartir contigo las alegrías que te florezcan y tristezas que te inunden, quiere ser tuyo. Tuyo quiere vivir y tuyo quiere morir. Quiere completarse contigo y nunca más tener que dejarte ir. Este corazón quiere vivir sus sequías y su abundancia enteramente contigo.

Es así como mi joven y lastimado corazón me saca ventaja, mucha ventaja. Dejó de temer, dejó de querer alumbrarse el camino con cerillos o chispas de encendedor. Te encontró a ti, se acompaña de ti, te ama a ti. Se ha dado cuenta de la verdad y siempre te ha de repetir "Quiero fotos contigo, quiero recuerdos contigo. Quiero mi vida contigo", sabiéndose tuyo, sabiéndote de él... En ti.


lunes, 16 de julio de 2012

Les amantes de minuit

Su recámara se vistió de noche, las paredes se impregnaron de obscuridad y la piel de ambas, se llenó de ternura. Su piel se deslizaba bajo sus manos, sus senos se hundían entre sus labios. La expresión más nítida del amor destilaba de sus poros, la música de la pasión emanaba de sus gargantas.

Eran ellas, cómplices de un mismo ardor, de una misma pasión, de un mismo amor. Cómplices del crimen de amarse en penumbras, de amarse en intensidades desconocidas y seguramente criticadas ante los ojos de una sociedad que juzga todo aquello que le parece antinatural.

Sus ojos ardían con el fulgor que sus manos interpretaban en el dulcísimo instrumento ajeno, en el cuerpo de la otra que se contoneaba y se arqueaba con el ritmo que llevan las olas en la mar, el ritmo que llevan sus dedos sobre su piel, el ritmo que llevan los besos sobre su labio inferior, con el ritmo que marca una lengua de fuego buscando extinguirse en la boca de la otra.

Dulce tentación, dulces son sus besos y dulce también es la tortura de sentir que sus manos recorren su cuerpo de a poco, esperando el momento de acercarse a su sexo para acariciarlo tiernamente minutos después, despertando en ella un sinfín de emociones, sensaciones y deseos que parecerían impuros, pero sólo son el reflejo en piel y carne del amor más puro del deseo más sincero, de la pasión más cristalina.

Acurrucada sobre su abdomen le canta su amor, le dice sus sueños, le cuenta sus sonrisas, mientras que sus dedos dibujan patrones sobre su pecho, patrones que no tienen sentido y que lo tienen al mismo tiempo. Con sus labios sobre sus muslos comienza a copiar el dibujo de sus ojos, lo dilatado de sus pupilas, lo brillante de su mirada.

Con cautela, le besa las mejillas, con cautela, le muerde los labios, con cautela le araña los hombros y la espalda y con cautela y casi en un suspiro le dice que la ama. El susurro que pende de un hilo de voz, que se filtra entre sus labios lleva el nombre de la otra, lleva el aroma y el color de los ojos de su amante, lleva su luz, su risa, su pensar. Lleva su piel, sus ganas, su carisma y su desdén. Ese "te amo" lleva en cada una de las letras pronunciadas, mil millones de características de su amante. 

Y la lengua cual pincel escribe sobre su espalda su nombre, y las manos como tenazas arrugan las sábanas. El frío de la noche las abraza, pero es el calor de sus cuerpos que las abrasa, que las consume, que las absorbe y las abstrae del tiempo, del espacio, del color, del dolor y de sus manías. Incluso las enajena de sus cuerpos, de esas prisiones de piel y hueso que las corrompe y las enclaustra al mismo tiempo para volverse un sólo ser, un sólo amor. Un sólo amor.

Las amantes de noche despiertan de día, viven las tardes, disfrutan amaneceres, añoran los atardeceres y se prometen pizcas de amor que guardan en frascos que avientan al mar de los sueños que las dividen, con la esperanza de que algún día, los frascos crucen el mar, bañados de sal y compartan su vida desde entonces hasta el final.

miércoles, 11 de julio de 2012

Irracional

Pienso y te pienso y te vuelvo a pensar. Todos mis recuerdos tienen tu nombre, todas mis sonrisas llevan tu voz y por si fuera poco, todo lo que me sonroja lleva tu tacto, tu dulce y tierno tacto al contacto con mi piel. ¿Será que el destino se ha equivocado? Me lo pregunto a menudo al darme cuenta que estás a mi lado. Que seas tú, la creación más perfecta  en todo sentido posible, quien se encuentra conmigo, que se encuentra en mi vida, que se ha dignado a mirarme y a besarme y abrazarme como nunca nadie lo había hecho antes.

Dicen que los amores pueden ser como el oleaje del mar, violentos y destructivos o tranquilos y agradables, pero que tarde o temprano, como toda ola, así como vienen, se van. Yo prefiero pensar que el tuyo es un oleaje tranquilo, agradable, cristalino... Tan calmado que las olas que se van, son las mismas que el oleaje acerca nuevamente a la playa hasta el infinito. Quiero que tu amor sea infinito. Quiero que mi amor sea incontenible, indefinible, incansable.

Pienso y te pienso y te vuelvo a pensar. Todo mi mundo comienza y termina en ti. No es que desee exagerar, no es que sea una invención. De verdad hoy siento que te amo más, un poco más, un mucho más. ¿Quién necesita saberlo realmente? Sólo yo puedo sentirlo y sólo tú podrás presenciar mis intentos por demostrártelo. ¿Qué más da si el mundo lo entiende? ¿Qué más da si la vida se acaba? Si es a tu lado, amor, podría hacer los cinco minutos más placenteros e interminables de mi existencia.

No me basta con pensarte, quiero verte, quiero abrazarte, quiero besarte, quiero quererte, amarte y dar de mí lo mejor que tenga. No me basta con escribirte lo que pienso, lo que siento, deseo demostrártelo con cada día que pase, en cada minuto que tengamos, por todas las eternidades que vivamos juntas. Quiero ser tu amor, tu compañera, tu amiga, tu cómplice... Quiero quererte, quiero amarte, quiero tenerte en mi vida y tenerme en la tuya.

Pienso y te pienso y te vuelvo a pensar. Aún con los mares, aún con los recuerdos, aún con los abrazos no dados, te quiero, te amo, te recuerdo y todo regresa al orden que debía tener.

martes, 19 de junio de 2012

Solemne/ Resuelto




Tengo el corazón armado, no con bayonetas ni con rifles ni con piedras o palos. Tengo el corazón armado con versos, con caricias con besos y delicias, con amor. Con mucho amor. Tengo el corazón armado y tú le has dado el arsenal con el que cuenta. Tú le has dado los recursos suficientes, incluso más de los necesarios para defenderse y sin embargo, ante ti es uno más, vestido de civil, con las ropas más comunes, con las prendas más sencillas. ¿Por qué? Porque mi corazón ya no tiene miedo de amarte, porque mi corazón está dejándose libre; porque ha descubierto que contigo no necesita una armadura que le proteja, porque eres tú su más grande protectora.


Mi corazón- coraza se ha dejado de protecciones absurdas, pues ahora te tiene a ti. Es libre y te ama libremente, decididamente, intempestivamente, estúpidamente. Enteramente. Indudablemente. Te ama de todas las formas posibles y de las imposibles también, te ama con tiempo y sin relojes. Este corazón se ha encontrado a sí mismo, ya no se busca cada día frente al espejo. Ya quitó todos los anuncios de los postes y las farmacias, se ha encontrado a sí mismo al saberse al menos una sombra en tus pupilas, un vago recuerdo de tu mente, un beso fantasma en tus labios.


Este corazón está exhaltado, exhaltado y alegre. Se siente joven, se siente pleno, se siente amado. Se siente único. Se sabe entregado, enamorado y sano. Volvió a la vida, volvió a creer, vuelve a amar. Está en tus manos.  De tus manos se alimenta, en tus ojos se refleja, en tu regazo duerme, entre tus brazos es libre. Corazón silvestre que buscaba su hábitat y lo ha encontrado en tu esencia. Encontró su primavera en tu cálido aliento, su morada en tu pálida piel, se resguarda del invierno cerca de tu pecho y el otoño lo disfruta sobre tus hombros. 


Tengo un corazón resuelto. Ha resuelto amarte y venerar cada momento que tenga a tu lado, alabar cada uno de los días que pueda acompañarte, perderse en tu mirada y besarte la consciencia. Que ha resuelto trabajar por el presente  que tiene contigo hoy, a dedicar cada sonrisa a la conservación de lo más importante que ha llegado a su existencia: Tú.



martes, 12 de junio de 2012

No te vistas todavía

No te vistas todavía. Déjame contemplar tus cabellos enmarañados antes de que los cubra el rocío matinal. Afuera está haciendo frío, pero el calor de tu piel me arropa.

No te vistas todavía. Déjame mirar el castaño profundo de tus ojos antes de que los escondas detrás de tus anteojos. Afuera está el ruido, pero tu silencio me cautiva.

No te vistas todavía. Déjame perderme en tu sonrisa antes de que la máscara de la indiferencia se pose sobre ella. Afuera el mundo es implacable, pero tu cariño me da paz.

Por favor, no te vistas todavía. Déjame disfrutar tus hombros desnudos que serán cubiertos por el peso de la sensatez que uno debe simular. Afuera la gente hiere, tu calidez me sana.

Te ruego, no te vistas todavía. Déjame embelesarme con tu abdomen, con tus senos descubiertos antes de que los escondas debajo de las pesadas ropas que resguardan tu bendito cuerpo. Afuera el frío cala los huesos, pero tus besos me devuelven el calor que ansío.

Por lo que más quieras, no te vistas todavía. Déjame besar de nuevo tus piernas antes de que las cubras con el pudor de la sociedad entera. Afuera el mundo juzga, pero tus labios me consuelan.

Te lo pido, no te vistas todavía. Déjame escuchar tu hermosa voz antes de que la escondas detrás de un dejo de apatía. Afuera el mundo es sordo, tus oídos siempre atentos escuchan mis tonterías.

¿De qué forma debo pedirte que no te vistas todavía? Aún quiero besar tu aura, besar tu escencia, besar tus labios, tus manos, tu cuerpo. Déjame contemplarte desnuda de cuerpo, desnuda de alma, que afuera el mundo mata... Contigo aún me siento viva.