"La fuerza del carácter con frecuencia no es más que debilidad de sentimientos" Arthur Schnitzler.
Y es en este momento que me doy la oportunidad de quitarme la máscara por un momento, respirar profundamente y dejar mis miedos de lado, porque ya no tiene caso, porque no hay razones o motivos para seguirlos guardando tan cerca del pensamiento, tan aferrados a la razón sólo para darme cuenta que podría ser lo mejor dejarte descansar en paz... al fin.
No sé qué decirte, no sé si te amo tanto que odio el hecho que te hayas ido. Apenas empiezo a entender que no fue tu decisión y que luchaste contra todo para no irte... sin embargo, no hubo mucho por hacer y terminaste con la misión que tenías por cumplir. No sé si te odio por haberme dejado con tantas preguntas en la punta de la lengua, con tantos te quiero a lo largo de mis brazos, con tantos recuerdos por compartir, con tantas lágrimas por llorar...
No sé si lo que me duele es darme cuenta que soy tan egoísta que prefiero seguir enojada contigo para no aceptar que fui yo quien no quiso estar contigo esos últimos días, quien se negó a estar junto a ti con el pretexto de querer recordarte como la persona íntegra y alegre que siempre conocí... Es tiempo de dejar de lado a los culpables, porque este será un caso sin resolver. Hoy quiero agradecerte tantas cosas, tantos recuerdos, tantas sonrisas, tantos sabores, colores, texturas... Gracias por tanto amor, por tanto cariño, por tanta ternura, dulzura y sonrisas, por tantos galones de emoción que se quedó enfrascada para vivirla juntas...
Gracias, Paty, por ser una persona tan única, especial y tan importante que aún lloro.
Gracias, Paty, por enseñarme que sonreír es una responsabilidad tan grande que aún me da miedo aceptar.
Gracias, Paty, por compartir conmigo 21 años maravillosos, tal vez un poco más.
Gracias, Paty, por confiar en mí, por permitirme ser parte de tu familia, por permitirme agregarte a mi pequeño mundo.
Gracias, Paty, por ser amiga, tía, mamá, cómplice, cocinera, niñera. Por teñir perros de colores y limpiar batidillos de una mocosa hambrienta, por ser la tía consentidora.
Gracias, Paty, por el paseo en limosina, me sentí tan grande ese día en tu boda.
Gracias, Paty, porque has sido un ejemplo a seguir, un orgullo.
Gracias, Paty, por los recitales de ballet, las fiestas de cumpleaños, los arroces verdes y los yogures con búlgaros... Por los Años Nuevos y las Navidades que no tienen un botón de pausa o para rebobinar.
Gracias, Paty, porque me dejaste quererte como a nadie y por el saludo cálido, incluso con las llamadas más sencillas...
Gracias por seguir en mi vida, por dejar tantas enseñanzas, tanta luz, tanta paz y tanto amor en mi vida.
Gracias, Paty, por compartir tu vida conmigo, por ser más que fotos en una pared y recuerdos en una canción.
Gracias, Paty, por llenar tantos días de alegría, de colores y collares, de tardes de La ley y el Orden, de paseos por el outlet.
Gracias, Paty, por regalarle a esta vida dos más. Por brindar luz a tus hijos, tus hermanos, tus sobrinos, por seguir brillando, aún estando en donde estás.
Gracias, Paty, porque tu existencia significó una bendición en la mía, porque sigue siendo un honor y un privilegio del que siempre estaré agradecida, el haber compartido un sinfín de anécdotas.
Gracias, Paty, por no resumirte en 15 frases, porque tu existencia es más que eso, porque aún eres, porque seguirás siendo, porque te seguiré queriendo a pesar del tiempo y la distancia, a pesar de la vida, la muerte y las ganas de no dejarte ir.
Gracias, infinitas gracias, por ser esa persona que sigue doliéndome tanto, a pesar de los días y los meses... y seguramente, a pesar de los años que están por venir.
Sé que algún día, estaré contigo... no sé la fecha ni la hora, sólo sé que espero con ansias ese día... love you forever...
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