L' anima sparita

L' anima sparita

lunes, 13 de febrero de 2012

¿Qué se le puede pedir a la vida cuando todo lo tienes ya? Es curioso cómo creí no estar diciendo tu nombre entre dientes, pero sí te buscaba con la mirada en las multitudes, entre los ríos de personas. ¿Dónde habías estado? ¿Qué tienda o producto llamó tu atención que no te vi entre el tumulto de gente frente a mí?

Creí no pensarte, quise creer que ni siquiera te conocía y, sin embargo, ya sabía que existías, te soñaba con frencuencia, intentaba una conversación telepática contigo, pero mi marcación no era la adecuada. ¿En quién pensabas que mi llamado nunca logró total conexión contigo? Deseaba saber con cuál compañía telepática habías contratado plan para contratar uno igual y lograr dar contigo... Pero no era asunto fácil... Aún eras un sueño, una idea. Nada más.

Creí no desear que tus labios se posaran en los míos, pero más de una noche, en más de un sueño sentí tu boca rozar la mía; más de una vez sentí tu labio inferior entre los míos conversando tan cerca unos de otros que parecía que no necesitaban palabras. ¿Por qué me despertaba en las madrugadas con un escalofrío recorriendo mi espalda y sola? ¿Por qué hacías un sueño tan vívido y después te desvanecías para dar paso a una solitaria realidad?

Creí no conocer tu voz, creí no haberla escuchado entre murmullos diciendo mi nombre, creí que era sólo una ilusión más, una invención de mis pensamientos. Pensé que el murmullo del viento sólo se había vuelto más hermoso y que, por fin, se había aprendido mi nombre o, al menos, sabía qué notas hacer sonar al deslizarse entre metales para que yo volteara. ¿Por qué al dar la vuelta y buscarte seguías invisible a mis ojos? ¿Por qué no levantaste la mano para decirme que eras tú?

Creí no querer conocer a nadie y dudé que alguna vez encontraría a alguien que pudiera hacerme sentir que la espera había valido la pena, que mis miedos y frustraciones desaparecerían. Creí que esa persona no existía para mí, que sólo era una más de esas ilusiones que el ser humano se inventa para sentirse menos miserable. Llegué a pensar que el amor no estaba inventado para personas como yo que tenemos sueños tan vívidos, que esperamos que alguien levante la voz diciendo nuestro nombre entre la gente... Hasta que te encontré, Deni. Y ahora que llegaste a mi vida no sólo como una ilusión, no como un sueño ni como espejismo sino como una realidad es que no quiero dejarte ir. Porque después de andar tantos caminos y caminar sin rumbo entre los mares de gente sé que eres la persona a la que quiero en mi vida, a quien quiero cuidar y enamorar con el paso del tiempo.

Quiero que seas tú a quien dedique mis días, mi vida. Quiero que sea contigo con quien sueñe y quien sueñe conmigo para hacer realidades. Quiero que sea a tu lado mi juventud, madurez y vejez. Quiero entregarte todo lo que soy, lo que pienso y siento. Quiero que seas mi refugio, mi mundo, mi luz, mi estrella, mi buena suerte, mi mejor camino hacia la felicidad: hacia la plenitud.

Creí conocerlo todo, creí que soñaría por siempre...

Hasta que apareciste tú.


No hay comentarios:

Publicar un comentario