L' anima sparita

L' anima sparita

miércoles, 25 de enero de 2012

El universo en tus ojos

¿Será que mi vocación era ser astronauta ocular? No puedo dejar de mirar tus ojos y contemplar en ellos la infinita hermosura de su forma, la belleza de su color. No puedo dejar de viajar en las minúsculas fibritas que se dibujan en tus ojos alrededor de tu pupila. Simplemente, me puedo perder en tus ojos por horas y contemplarlos todos los días y alabarlos a cada instante y ensalzarlos con borbotones de halagos y seducirlos cada mañana.

En el manantial de tus ojos me pierdo y es en ese mismo cuerpo de agua que me vuelvo a encontrar. Tus ojos son el alimento de mi alma y la ventana hacia la tuya. Esos ojos que me invitan a pecar llevándome al paraíso. Esos ojos que me gritan un "te deseo" conjugados con tus labios que susurran un "te amo".

Tus ojos son un mar revuelto por las oleadas de dudas que tienes para preguntarle al mundo. Tus ojos son un lago en calma cuando las respuestas llegan a tus oídos. Ese par de ventanas son cálidas, amables, sencillas y agradables. Ese par de ojos tuyos es lo más hermoso que haya podido ver.

Si algún día dejo de mirar tus ojos, mi vida y mi mundo se acabarían, mi cielo y mi infierno se fundirían en uno y me dejarían a mí en un limbo del cual dudo poder salir, porque desde que vi tus ojos, no hago otra cosa que vivir, soñar y creer en ellos. Desde que vi tus ojos, no hay nada que me guste más...

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