Soplaba el viento, las olas rompían en la playa con furia, golpeaban la arena, despojaban de algunos granitos a la playa, como si quisieran despojarla de su belleza. Tal vez eso era, las olas envidiaban a la playa. Tan cambiante pero tan estable... El mar, tan lleno de fuerza, pero también, tan cambiante como el clima.
Con la misma fuerza me golpea tu partida, con la misma desnudez de alma me dejas como las olas a la playa... No entiendo nada, no sé ya nada de mí. No sé nada del mundo, no sé nada de lo que pueda pasar mañana, o tal vez, simplemente no quiera saber... ¿En qué momento todo se acabó? ¿En qué momento el oleaje dejó entrever su ambición de ser Tsunami y desaparecer todo lo que había a su paso? ¿En qué momento te llevaste todo de mí?
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